El inicio

Amarauna presenta las obras de Araneus diadematus, Argiope bruennichi, Zygiella x-notata y otras especies de araña, una exposición comisariada por Santos Bregaña. Es él mismo quién sugiere a Imago desarrollar representaciones comestibles que ilustren el recelo histórico que nuestra especie mantiene hacia la arácnida, misteriosa y desconocida. 

El camino

En la cultura occidental pocas veces ha tenido el ser humano una relación de simbiosis con los arácnidos por un objetivo comestible. Es más, en la mayoría de los casos, resulta común encontrar alusiones a la naturaleza venenosa de los mismos, por lo que se defiende irremediablemente una estrategia de alejamiento hacia ellas. ¿Cómo vendría a ser un aperitivo preparado entre ambas especies? 

Ojos de las diferentes familias de arañas.

Poco conocida es la costumbre por la cual las casas rurales permiten que las tablas, vigas y solivos de madera sean habitados y tejidos por cientos de telas. Es una vieja alianza entre el ser humano y la araña contra la mosca, el tábano y el mosquito, plagas del pasado que harían insufribles algunos momentos de la vida cotidiana. La comunidad científica calcula que las capturas anuales del conjunto de las telarañas en el mundo formaría una masa de 800 millones de toneladas. (AMARAUNA, Santos Bregaña, 2018).

La solución

Propuesta de cocktail entre la araña y el cocinero; un acuerdo de consenso donde la primera imposta su propio sacrificio. "...y si te propusiera una bebida arácnida, verdes tapices, artrópodos -todos los que te pudieras imaginar-, de tierra, de mar, marañas de cordero... 

La conclusión

Todo se resume en una noche de júbilo, telarañas y fruición. Una instalación sobre la relación oculta entre especies que mantienen un medido respeto mutuo.